RSC Socialmente Responsables

2. La Normativa Voluntaria sobre Responsabilidad Social Corporativa

El objetivo principal es contribuir al desarrollo sostenible de las comunidades donde cada empresa realiza sus actividades. 

La sostenibilidad corporativa comienza con el sistema de valores de una empresa y un enfoque basado en principios para hacer negocios. Esto significa operar de forma que, como mínimo, se cumplan las responsabilidades fundamentales en materia de derechos humanos, trabajo y medioambiente. Al incorporar los Diez Principios del Pacto Mundial de las Naciones Unidas en sus estrategias, las empresas no sólo cumplen con sus responsabilidades básicas para con las personas y el planeta, sino que también sientan las bases para el éxito a largo plazo.



1. Los 10 principios del Pacto Mundial de la ONU se fundamentan en:

Grupo 1. Derechos Humanos 

Principio 1 «Las empresas deben apoyar y respetar la protección de los derechos humanos fundamentales, reconocidos internacionalmente, dentro de su ámbito de influencia».

Respetar los derechos humanos significa que las empresas deben actuar con la debida diligencia para evitar la violación de los derechos humanos y deben abordar los impactos adversos sobre los derechos humanos que les afectan.

Además, incentiva a las organizaciones a tomar medidas para apoyar los derechos humanos. Esto significa animar a las empresas a crear acciones voluntarias para contribuir, de forma positiva, al cumplimiento de los derechos humanos, ya sea a través de la actividad principal, la inversión social estratégica o la participación en las políticas públicas.

Las acciones de apoyo debe ser un complemento y no un sustituto del respeto a los derechos humanos. Se debe prestar especial atención a los derechos de los grupos vulnerables, como mujeres, niños, personas con discapacidad, trabajadores migrantes, etc.

La debida diligencia en materia de derechos humanos es el proceso continuo que se lleva a cabo para identificar y prevenir los impactos negativos en los derechos humanos que la empresa puede causar o a los que puede contribuir a través de sus propias actividades, servicios de la empresa a través de una relación comercial.

Los elementos fundamentales para un enfoque de gestión integral en derechos humanos son: 

En primer lugar, evaluar los impactos en derechos humanos. Considerar las implicaciones potenciales por parte de las organizaciones, de las actividades y relaciones dentro del contexto operativo.

En segundo lugar, la integración de políticas de derechos humanos en una empresa. Si los derechos humanos no están completamente integrados en todas las funciones y procesos internos relevantes, pueden producirse acciones contradictorias.

En tercer lugar, tomar medidas adecuadas que debe emprender una empresa variará según si ha contribuido a un impacto, y si está directamente relacionada con ese impacto a través de sus relaciones comerciales. En función de lo cual la compañía deberá cesar o prevenir el impacto.

Además, el seguimiento del progreso genera la información necesaria para crear incentivos y desincentivos adecuados para los empleados, garantizar la mejora continua y realizar los ajustes necesarios en las prioridades.

También, comunicar los progresos a través de la generación de informes es un motor para el cambio, tanto externa como internamente.

Por último, la reparación de una compañía debe participar en la compensación de los impactos adversos sobre los derechos humanos que ha contribuido.

Los derechos humanos son derechos inherentes a todos los seres humanos, sin distinción alguna de nacionalidad, sexo, etnia, religión o idioma. Estos derechos son interrelacionados, interdependientes e indivisibles, según la definición que nos proporciona la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas.

La responsabilidad de respetar los derechos humanos no les corresponde sólo a los gobiernos. Los derechos humanos son importantes tanto para los individuos como para las organizaciones que los individuos crean. Parte del compromiso asumido por el Pacto Mundial es que la comunidad empresarial tiene la responsabilidad de hacer que se respeten los derechos humanos, tanto en los lugares de trabajo, como en su esfera de influencia más amplia. El respeto y el apoyo a los derechos humanos, también refuerza a su vez las relaciones de la empresa con sus stakeholders.

Algunos ejemplos de cómo las empresas apoyan y respetan los derechos humanos a través de sus actividades:

En el lugar de trabajo puede ser proporcionando condiciones de trabajo seguras y saludables, garantizando la libertad de asociación y teniendo un programa de acción que impulse la contratación de víctimas de violencia doméstica.

En la comunidad puede aportar trabajar para proteger los medios de vida económicos de las comunidades locales; tomando parte en el debate público, las empresas interactúan con todos los niveles de gobierno de los países donde operan. Por último, una empresa de éxito proporcione trabajo decente, produzca bienes o servicios de calidad que mejoran vidas, especialmente para los grupos vulnerables, es una contribución importante al desarrollo sostenible, incluidos los derechos humanos; siendo una importante contribución al desarrollo sostenible incluyendo los derechos humanos.

Principio 2. «Las empresas deben asegurarse de que sus empresas no son cómplices en la vulneración de los Derechos Humanos»



El término de complicidad hace referencia a la implicación en algún caso de vulneración de los derechos humanos que otra empresa o gobierno está causando. Los dos elementos que suelen componer un acto de complicidad son: el acto u omisión de que facilita a otra entidad o persona la vulneración, y el conocimiento de que dicho acto podría causar tal abuso.

En función de los diferentes contextos en los que se pueden producir las acusaciones de complicidad en la vulneración de derechos humanos, se pueden distinguir tres tipos de complicidad:

Complicidad directa: cuando una empresa proporciona bienes o servicios que sabe que serán utilizados para llevar a cabo el abuso.

Complicidad beneficiosa: cuando una empresa se beneficia de los abusos contra los derechos humanos, incluso si no los ayudó de manera positiva o los causó.

Complicidad silenciosa: cuando la compañía permanece callada o inactiva frente a los abusos sistemáticos o continuos a los derechos humanos.

Entre las acciones que una entidad puede llevar a cabo para evitar ser cómplice en la vulneración de los Derechos Humanos, se pueden incluir:

En primer lugar, crear conciencia dentro de la organización sobre los problemas conocidos, en materia de derechos humanos, dentro de la esfera de influencia de la entidad.

En segundo lugar, instaurar una política efectiva de derechos humanos y debida diligencia, permitiendo conocer que se han tomado todas las medidas razonables para evitar la participación en dicha vulneración.

En tercer lugar, identificar funciones que están en mayor riesgo de vincularse con abusos contra los derechos humanos dentro de la organización.

Por último, condenar en privado y públicamente los abusos contra los derechos humanos que hayan sucedido de manera sistemática y continua. 

Existen motivos éticos y motivos más ligados al negocio que hacen que los DDHH se encuentren entre los factores decisivos para que la empresa tome sus decisiones. Entre los diferentes factores que intervienen se pueden encontrar:

Globalización: actualmente muchas empresas han expandido sus operaciones a países que anteriormente no habían sido alcanzados por los mercados globales, algunos con vulneraciones registradas de los derechos humanos y / o la capacidad del estado para abordar estos problemas es limitada.

Crecimiento de la sociedad civil: aparición de diversos organismos en defensa de los derechos humanos, Laborales y promoción de la RSE.

Transparencia y rendición de cuentas: las empresas no puedan ocultar prácticas cuestionables.

Delincuencia: las empresas deben ser conscientes de que pueden ser cómplices de un crimen internacional contra los derechos humanos, tanto si participaron en la perpetración del delito, como si tuvieron un papel necesario o eran conocedores.

Grupo 2. Normas Laborales


Principio 3. «Las empresas deben apoyar la libertad de afiliación y el reconocimiento efectivo del derecho a la negociación colectiva»

Respetar los derechos humanos significa que las empresas deben actuar con la debida diligencia para evitar la violación de los derechos humanos y deben abordar los impactos adversos sobre los derechos humanos que les afectan.

El término de libertad de afiliación hace referencia al derecho de empresarios y trabajadores a constituir asociaciones y sindicatos en función de sus necesidades. Los empresarios no deben interferir en la decisión de un empleado sobre su derecho de afiliación ni discriminado por afiliarse.

La libertad de afiliación implica que los empresarios, los sindicatos y los representantes de los trabajadores puedan discutir libremente sus problemas en los centros de trabajo con el fin de alcanzar acuerdos conjuntamente aceptados. Así como permitir que los trabajadores ejerzan su derecho de defender sus intereses económicos y sociales.

El término de negociación colectiva se refiere al proceso que conduce a la firma de un convenio colectivo. La negociación colectiva es un proceso voluntario utilizado para determinar las exigencias y las condiciones de trabajo y para regular las relaciones entre los empresarios, los trabajadores y sus organizaciones.

Las empresas enfrentan muchas incertidumbres en el actual mercado global en continuo cambio. El establecimiento de un auténtico diálogo con representantes de los trabajadores elegidos libremente, permite que tanto los trabajadores como los empleadores puedan comprender los problemas que surjan en el negocio y encontrar la manera de resolverlos. La libertad de asociación y el ejercicio de la negociación colectiva proporcionan oportunidades para el diálogo constructivo y de no confrontación.

Esto aprovecha la energía necesaria para formular soluciones que resultan en beneficios para la empresa y la sociedad en general y con frecuencia es más flexible y eficaz que la regulación estatal. Por lo tanto puede ayudar a prever posibles problemas y avanzar en mecanismos pacíficos para tratar con ellos. Un número de estudios indican que la dinámica resultante de la libertad de asociación puede poner en marcha un «trabajo decente» ciclo que aumenta la productividad, los ingresos y los beneficios para todos los interesados.

Por otra parte, la garantía de la representación a través de una «voz en el trabajo» facilita las respuestas locales a una economía globalizada, y sirve como base para el crecimiento sostenible y la rentabilidad de las inversiones seguras. Los resultados ayudan a cerrar la brecha de representación cada vez mayor en sistemas de trabajo globales, y facilitar la entrada de esas personas, regiones y sectores económicos – especialmente las mujeres y los trabajadores del sector informal – que de otra manera pueden ser excluidos de participar en los procesos de creación de ambientes de trabajo decente.

Las empresas pueden realizar las siguientes acciones en el lugar de trabajo, en la mesa de negociación y en la comunidad de la operación. 

En el lugar de trabajo tiene que respetar el derecho de todos los trabajadores a formar y afiliarse a un sindicato de su elección sin temor a la intimidación, de conformidad con la legislación nacional. También establecer políticas y procedimientos no discriminatorios con respecto a la organización sindical, la afiliación sindical y la actividad en áreas tales como aplicaciones para el empleo y las decisiones sobre ascensos o despidos. Por último, no interferir con las actividades de los representantes de los trabajadores mientras llevan a cabo sus funciones de manera que no son perjudiciales para las operaciones regulares de la empresa.

En la mesa de negociación las empresas deberán reconocer a las organizaciones representativas para fines de negociación colectiva. Además, utilizar la negociación colectiva como un foro constructivo para hacer frente a las condiciones de empleo y las relaciones entre los empleadores y los trabajadores o sus respectivas organizaciones. Para finalizar, compensar el trato con el sindicato más representativo para asegurar la viabilidad de las organizaciones más pequeñas a continuar representando a sus miembros.

En la comunidad de la operación hay que tener en cuenta las funciones de las organizaciones representativas de empleadores nacionales y también tomar medidas para mejorar el clima de relaciones laborales, sobre todo en aquellos países que carecen de un marco institucional y legal adecuado para el reconocimiento de los sindicatos y de la negociación colectiva.

Principio 4. «Las empresas deben apoyar la eliminación de toda forma de trabajo forzoso»


El trabajo forzoso es aquel que se obtiene de una persona mediante amenazas y para el cual dicha persona no se ha ofrecido voluntariamente a realizarlo. Debe  ser ofrecido libremente y los empleados deben tener libertad para marcharse siguiendo las reglas que se hayan establecido. Ninguna compensación ofrecida a un trabajador prueba que el trabajo no esté siendo realizado de manera forzada.

El trabajo forzoso no sólo constituye una violación de los derechos humanos fundamentales, sino que también priva a la sociedad de la oportunidad de desarrollar habilidades y recursos humanos. Por lo que las consecuencias del trabajo forzoso no sólo afectan a las personas, y en particular a los niños, sino también a la sociedad y la economía en general.


Aunque las empresas que operan bajo la ley normalmente no emplean este tipo de prácticas, el trabajo forzoso puede producirse mediante sus vínculos comerciales con terceros, incluyendo a los contratistas y proveedores. Como resultado, todos los empleadores deben ser conscientes de las formas y causas del trabajo forzoso, así como la forma en que podría ocurrir en diferentes industrias.

Entre las formas que puede adoptar el trabajo forzoso encontramos:


En primer lugar, el trabajo en servidumbre, una práctica antigua que todavía se utiliza en algunos países en los que los adultos y los niños se ven obligados a trabajar en condiciones de esclavitud para pagar sus deudas.

En segundo lugar, el trabajo infantil en condiciones especialmente abusivas en el que el niño no tiene ninguna posibilidad de elección sobre el trabajo.

En tercer lugar, el trabajo que permite sancionar la expresión de opiniones ideológicas opuestas al sistema político, social o económico establecido.

También destacamos la violencia física o psicológica como medio para mantener a alguien en el trabajo forzoso de forma directa o como una amenaza contra el trabajador o su familia.

Por último, el endeudamiento inducido mediante la falsificación de cuentas, cobrar precios inflados y la reducción del valor de los bienes o servicios producidos.


En el lugar de trabajo debemos resaltar la realización de contratos de trabajo a todos los empleados que indican los términos y condiciones del servicio, el carácter voluntario del empleo, la libertad de salir y las sanciones que pueden estar asociados con el cese del trabajo.

En segundo lugar, el cumplimiento de las disposiciones laborales forzadas de las leyes y reglamentos nacionales es insuficiente, hay que tener en cuenta las normas internacionales.

En tercer lugar, escribir contratos de trabajo en lenguas comprensibles para los trabajadores, lo que indica el alcance y las modalidades de dejar el trabajo.

Además destacar la planificación y realización de las operaciones de negocio, asegurar que los trabajadores en servidumbre por deudas no están comprometidos y, cuando se encuentran, garantizar la supresión de tales trabajadores del lugar de trabajo con los servicios y la provisión de alternativas viables adecuados.

En la comunidad de operación hay que establecer un grupo de trabajo sobre el trabajo forzoso en la organización representativa de los empleadores a nivel local, estatal o nacional.

En segundo lugar, trabajar en alianza con otras empresas y organizaciones empresariales para desarrollar un enfoque conjunto de toda la industria sobre el tema y construir puentes con los sindicatos, las autoridades policiales y las inspecciones de trabajo.

En tercer lugar, apoyar a los modelos de educación, formación profesional y de asesoramiento para los niños retirados de situaciones de trabajo forzoso.

Para finalizar, fomentar programas de salud y nutrición complementaria para los trabajadores apartados del trabajo forzoso peligroso, y proporcionar atención médica para ayudar a los afectados por enfermedades profesionales y la malnutrición como resultado de su trabajo involuntario.

Principio 5. «Las empresas deben apoyar la erradicación del trabajo infantil»


El término de trabajo infantil es una forma de explotación que constituye una violación de los derechos humanos y es reconocido y definido por organismos internacionales. A menudo se produce a causa de las presiones que ejercen la pobreza y el desarrollo insuficiente, y existe tanto en la economía legal como en la ilegal; siendo en este último caso donde se encuentran las peores formas de explotación infantil.

El Convenio Nº 182 de la OIT, complementario de la Convención 138, exige a los gobiernos a dar prioridad a la eliminación de las peores formas de trabajo infantil llevadas a cabo por todos los niños menores de 18 años. Las cuales se definen como:

  • Todas las formas de esclavitud – incluyendo el tráfico de niños, trabajo forzoso y la utilización de niños en los conflictos armados; la utilización de niños para la prostitución, la producción de pornografía y la utilización de niños para actividades ilícitas, en particular el tráfico de drogas. 
  • Mientras que el término «niño» abarca todas las niñas y niños menores de 18 años de edad, no todos los menores de 18 años deben ser retirados del trabajo: las reglas básicas bajo las normas internacionales distinguir lo que constituye un trabajo aceptable o inaceptable para los niños de diferentes edades y etapas de su desarrollo.

    Los convenios de la OIT proporcionan el marco para la legislación nacional para fijar la edad mínima de admisión al empleo que no debe ser inferior a la edad de finalización de la enseñanza obligatoria y no menos de 15 años. Se permiten las edades más bajas para los períodos de transición – en los países donde las instalaciones económicas y educativas están menos desarrollados la edad mínima para el trabajo regular en general es de 14 años, y 12 años para “trabajos ligeros”. La edad mínima para realizar trabajos peligrosos es mayor, a los 18 años para todos los países.

  • El trabajo infantil priva a los niños de su infancia y de su dignidad. Muchos de los niños trabajan largas jornadas a cambio de salarios mínimos, a menudo en condiciones que ponen en peligro su salud y su desarrollo. Se les priva de una educación y pueden llegar a ser separados de sus familias. Los niños que no completan el ciclo de educación primaria tienen más probabilidades de permanecer analfabetos durante toda su vida y no llegar a adquirir nunca los conocimientos necesarios para conseguir un empleo y contribuir al desarrollo de la economía moderna. Consecuentemente, el trabajo infantil genera trabajadores sin formación, no cualificados y pone en peligro el desarrollo de los conocimientos de la mano de obra.

  • La apuestas de las empresas por la erradicación del trabajo infantil, tiene fuertes repercusiones en los beneficios y el incremento del valor de sus acciones.

    Por el contrario, la asociación de la empresa con la explotación infantil es probable que dañe la reputación de una empresa. Con un mayor riesgo en el caso de las empresas transnacionales, por contar con extensas cadenas de suministro y de servicios, donde la explotación económica de los niños, incluso por un socio de negocios, puede dañar la imagen de marca.

  • Las empresas deben apoyar los derechos humanos a través de sus actividades.

  • En el lugar de trabajo primeramente estar al tanto de los países, sectores y actividades económicas en las que existe una mayor probabilidad de que el trabajo infantil y responder en consecuencia con las políticas y procedimientos.

  • En segundo lugar, adherirse a la edad de admisión de las leyes y reglamentos nacionales de trabajo y, cuando la legislación nacional es insuficiente, tener en cuenta las normas internacionales.

  • En tercer lugar, no tener una política general de contratación contra los niños menores de 18 años, ya que excluirá a los mayores de la edad legal para el empleo de las oportunidades de trabajo decente.

  • Por último, que los salarios no estén determinados de forma colectiva o por la regulación del salario mínimo, adoptar medidas para garantizar que los salarios pagados a los adultos toman en cuenta las necesidades tanto de ellos y sus familias.

  • En la comunidad primeramente se debe trabajar en asociación con otras empresas y organizaciones empresariales para desarrollar un enfoque de toda la industria para abordar la cuestión, y construir puentes con los sindicatos, las autoridades policiales y las inspecciones de trabajo.

  • También, establecer un grupo de trabajo sobre el trabajo infantil en la organización de empleadores representativa a nivel local, estatal o nacional.

  • Para finalizar, ayudar en el lanzamiento de programas de salud y nutrición suplementaria para niños retirados del trabajo peligroso, y proporcionar cuidados médicos a curar a los niños de las enfermedades profesionales y la desnutrición.

  • Principio 6. Las empresas deben apoyar la abolición de las prácticas de discriminación en el empleo y la ocupación

  • El término de discriminación en el empleo y ocupación es: «cualquier distinción o exclusión que produzca la desigualdad en las oportunidades o en el trato de solicitudes de empleo» realizada por razón de «raza, color, sexo, religión, opiniones políticas, nacionalidad de origen o extracción social». La discriminación puede basarse también en una discapacidad física o mental.

  • La discriminación en el empleo y la ocupación significa tratar a las personas de manera diferente debido a características que no están relacionadas con los requisitos inherentes del trabajo. Según la legislación nacional, estas características comúnmente incluyen: raza, color, sexo, religión, opinión política, nacionalidad, origen social, edad, discapacidad, enfermedades como el VIH / SIDA, afiliación sindical y orientación sexual. Sin embargo, el Principio 6 permite a las empresas considerar motivos adicionales en los que puede haber discriminación en el empleo y la ocupación. Las distinciones realizadas estrictamente en función de las exigencias inherentes al trabajo no se consideran discriminatorias.

  • La discriminación puede surgir en una gran variedad de situaciones relacionadas con el acceso al trabajo. Entre ellas se encuentra el acceso al empleo y a determinadas ocupaciones. Además puede producirse en cuanto a las cláusulas y las condiciones de contrato de empleo, tales como: la igualdad en la remuneración, el número de horas de trabajo y descanso establecidas, las vacaciones pagadas, la seguridad social…

    En algunos países cobra cada vez mayor importancia la discriminación en el trabajo por motivos de edad o por la condición de ser portador de VIH. También es importante subrayar que la discriminación en el trabajo surge en diferentes escenarios y puede ser un problema tanto en una empresa dedicada a la agricultura del entorno rural, como en una empresa urbana dedicada a la alta tecnología.

    La discriminación puede producirse de variadas maneras, tanto en el momento de acceder al empleo como en el propio tratamiento proporcionado a los empleados una vez incorporados a sus puestos. Lo más común es que la discriminación se realice de forma indirecta y que surja cuando las reglas tienen apariencia de realizarse con equidad cuando se está produciendo una situación de discriminación. Esta discriminación indirecta a menudo existe de manera informal en las prácticas y, si no se combate, puede llegar a perpetuarse en las organizaciones.

    La discriminación también puede tener raíces culturales que demanden un acercamiento individual más específico. Alguno de los colectivos que en nuestro país pueden sufrir un mayor riesgo de discriminación laboral son las mujeres, las personas con discapacidad psíquica y física, los mayores de 45 años, los menores de 25 y la población inmigrante.

  • La apuestas de las empresas por la inclusión en el lugar de trabajo abre nuevas oportunidades de negocio y facilita la mejor gestión de riesgos, así como puede incrementar la productividad, actuar como una fuente de innovación.

    Por el contrario, la discriminación laboral conduce a tensiones sociales que son perjudiciales para el entorno empresarial dentro de la empresa y en la sociedad. En primera instancia, negando el acceso a los talentos de un grupo más amplio de trabajadores, y por lo tanto a las habilidades que podrían servir a la entidad. Estas malas prácticas a su vez generarán resentimiento en las personas y equipos de la empresa, traduciéndose en un menor rendimiento de las mismas. La discriminación aísla del mismo modo a la empresa empleadora de la comunidad en general y puede dañar la reputación de una compañía, afectando a las ganancias y el valor de las acciones.

    Asimismo, estas malas prácticas afectan de igual forma a la economía nacional y global, ya que suponen oportunidades perdidas para el desarrollo de habilidades para su fortalecimiento.

  • En el lugar de trabajo se debe instituir políticas de la compañía que hagan que las habilidades y experiencia sean la base para la contratación, capacitación y avance del personal en todos los niveles. 

  • En segundo lugar, asignar la responsabilidad de los problemas de igualdad de empleo a un alto nivel, publicando políticas claras en toda la compañía para orientar la igualdad de prácticas laborales.

  • Además, mantener registros actualizados sobre reclutamiento y promoción que brinden una visión transparente de las oportunidades para los empleados y su promoción dentro de la organización. 

  • Por último, proporcionar capacitación al personal sobre políticas de no discriminación, incluida la conciencia de la discapacidad. Ajustar el entorno físico para garantizar la salud y la seguridad de los empleados y clientes.

  • Aunque en la comunidad hay que fomentar y apoyar los esfuerzos para construir un clima de tolerancia y acceso equitativo a las oportunidades para el desarrollo ocupacional y también garantizar la igualdad de acceso al empleo de las mujeres y las minorías.

  • Grupo 3. Medioambiente


  • Principio 7. «Las empresas deberán mantener un enfoque preventivo que favorezca el medio ambiente»
  • El término de enfoque preventivo establece que: «cuando haya peligro de daño grave, la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces para impedir la degradación del medio ambiente. Este concepto fue introducido por el principio 15 de la Declaración de Río de 1992.

  • Además, se alienta a las organizaciones a tomar medidas para apoyar los derechos humanos. Esto significa animar a las empresas a crear acciones voluntarias para contribuir, de forma positiva, a la protección de los derechos humanos, ya sea a través de la actividad principal, la inversión social estratégica y la participación en las políticas públicas.

     Las acciones de apoyo debe ser un complemento y no un sustituto del respeto a los derechos humanos. Se debe prestar especial atención a los derechos de los grupos vulnerables, como mujeres, niños, personas con discapacidad, trabajadores migrantes, etc.

  • La precaución consiste en la aplicación sistemática de la evaluación, gestión y comunicación de riesgos. Por lo que en este sentido, cuando hay una sospecha razonable de posible prejuicio al medioambiente, se debe aplicar un enfoque preventivo a la hora de tomar decisiones, considerando la incertidumbre que se desprende de la evaluación científica.

    La decisión sobre el nivel «aceptable» de riesgo implica no sólo la evaluación científica-tecnológica y el análisis de costo-beneficio económico, sino también consideraciones políticas como la aceptación por parte del público. Desde un punto de vista de política pública, la precaución se aplica siempre y cuando la información científica sea incompleta y el riesgo asociado todavía se considera demasiado alto para ser impuesta a la sociedad. El nivel de riesgo considerado por lo general se refiere a las normas de medio ambiente, salud y seguridad.

  • La clave para un enfoque preventivo, desde un punto de vista comercial, es la idea de la prevención en lugar de remediación. En otras palabras, es más rentable tomar medidas cuanto antes para garantizar que los daños ambientales no se produce.

  • Las empresas deben considerar lo siguiente:

  • Si bien es cierto que la prevención de los daños ambientales que pueden surgir gastos adicionales de implementación, la remediación ambiental a menudo cuesta mucho más, por ejemplo en forma de costos de tratamiento.

  • Sin embargo, la inversión en métodos de producción que no son sostenibles tiene un menor rendimiento a largo plazo de invertir en operaciones sostenibles. A su vez, mejorar el desempeño ambiental significa menos riesgo financiero, una consideración importante para las aseguradoras. 

  • La investigación y desarrollo relacionados con productos más ecológicos pueden tener beneficios significativos a largo plazo.

  • Las empresas pueden mantener un enfoque preventivo mediante la comunicación de los riesgos potenciales para el consumidor y proporcionar información completa sobre los riesgos para el consumidor y el público. Apoyando el criterio de precaución incluye la obtención de una aprobación previa a determinados productos, que se consideran potencialmente peligrosos, se colocan en el mercado.

  • Los pasos que una empresa podría tener en la aplicación de este enfoque son los siguientes:

  • En primer lugar, desarrollar un código de conducta para sus operaciones y productos que confirma el compromiso para el cuidado de la salud y el medio ambiente.

  • En segundo lugar, desarrollar una guía de la empresa en la aplicación coherente del enfoque en toda la empresa.

  • En tercer lugar, Crear un grupo de dirección empresarial que supervisa la aplicación de empresa de precaución, como la gestión de riesgos en áreas temáticas sensibles.

  • En cuarto lugar, establecer una comunicación bidireccional con las partes interesadas, de una manera pro-activa, etapa temprana y de manera transparente, para garantizar una comunicación eficaz de la información acerca de las incertidumbres y los riesgos potenciales.

  • También, el uso de mecanismos tales como reuniones de múltiples partes interesadas, talleres de discusión, grupos focales, encuestas públicas combinadas con el uso del sitio web y medios impresos.

  • Además, apoyar la investigación científica, incluyendo la investigación independiente y pública, sobre temas relacionados, y trabajar con las instituciones nacionales e internacionales que se ocupan.

  • Para finalizar, unirse a los esfuerzos de colaboración de toda la industria para compartir el conocimiento y trato con el tema de precaución, en particular en lo que respecta a los procesos de producción y productos en torno al cual existen alto nivel de incertidumbre, el daño potencial y sensibilidad.

  • Principio 8. «Las empresas deben fomentar las iniciativas que promuevan una mayor responsabilidad ambiental»

  • Las empresas deben aumentar la auto-regulación, orientados por códigos apropiados y  reglamentos integrados en todos los elementos de planificación, y fomentando la apertura y el diálogo con los empleados y el público.

  • La Cumbre del Planeta de Río celebrada en 1992 ha actuado como una ‘llamada de atención’ para muchos sectores de la sociedad, siendo uno de ellos el sector empresarial. Por vez primera un grupo de accionistas se reunió para debatir las dificultades planteadas por los modelos de industrialización, el crecimiento de la población y los desequilibrios sociales del mundo.

    El mensaje lanzado a las empresas se recogió en el Capítulo 30 de la Agenda 21 en el que se ahonda en la función que desempeñan las empresas en la agenda de temas para el desarrollo sostenible y se presentan unas directrices generales de lo que la responsabilidad medioambiental debe significar para las empresas.

  • La conferencia puso de relieve la fragilidad real del planeta y centro la atención sobre tres puntos: el daño que se está produciendo a muchos ecosistemas naturales, la amenazada capacidad del planeta para sostener la vida en el futuro y nuestra limitada capacidad para sostener el desarrollo económico y social a largo plazo.

  • Las empresas ganan legitimidad cuando satisfacen las demandas de la sociedad y cada vez más la sociedad expresa una necesidad clara de desarrollar prácticas medioambientalmente sostenibles. Una de las formas que tienen las empresas para demostrar su compromiso hacia una mayor responsabilidad medioambiental es el desplazamiento de su modus operandi desde los así llamados «métodos tradicionales» hacia los enfoques más responsables a la hora de plantear las cuestiones medioambientales.

  • Un cambio de este tipo en la estrategia empresarial conlleva una serie de beneficios entre las razones por las que las empresas deben valorar la mejora de su enfoque medioambiental están:

  • Primeramente, la aplicación de una producción más limpia y ecológica conduce a una mejora en la productividad de los recursos.

  • En segundo lugar, los nuevos instrumentos económicos como los permisos comerciales recompensan a las empresas que actúan con conciencia ecológica.

  • En tercer lugar, la gerencia de orientación medioambiental ejerce un efecto positivo sobre la imagen de una empresa.

  • Por último, los empleados prefieren trabajar en una empresa ecológicamente responsable.

  • Los pasos que la compañía podría adoptar para promover la responsabilidad ambiental sería el siguiente:

  • En primer lugar, definir la visión de la empresa y las políticas para incluir el desarrollo sostenible – la prosperidad económica, la calidad ambiental y la equidad social.

  • En segundo lugar, desarrollar objetivos e indicadores (económicos, ambientales, sociales) de sostenibilidad. 

  • En tercer lugar, establecer un programa de producción sostenible y el consumo con los objetivos de desempeño claros para llevar a la organización más allá del cumplimiento en el largo plazo.

  • En cuarto lugar, trabajar con los diseñadores de productos y proveedores para mejorar el desempeño ambiental y extender la responsabilidad en toda la cadena de valor.

  • Además, adoptar las cartas voluntarias y códigos de práctica internos, a través de iniciativas sectoriales e internacionales para alcanzar un rendimiento ambiental responsable.

  • También, controlar y comunicar los avances en la incorporación de los principios de sostenibilidad en las prácticas de negocio, incluyendo la presentación de informes en contra de las normas operativas globales y evaluar los resultados y aplicar estrategias para la mejora continua. 

  • Para finalizar, garantizar la transparencia y el diálogo con las partes interesadas no sesgada.

  • Principio 9. «Las empresas deben favorecer el desarrollo y la difusión de las tecnologías respetuosas con el medio ambiente»

  • El término de tecnologías «ambientalmente saludables» hacen referencia a aquellas que protegen el medio ambiente, utilizan los recursos de una forma sostenible, reciclan más sus vertidos y productos, y manejan los residuos de una manera más aceptable que las tecnologías a las cuales sustituyen.

  • En el Capítulo 30 de la Agenda 21, se describen estas tecnologías consideradas como «medioambientalmente saludables», cuyo apoyo para su desarrollo se incluye al objeto de comprometerse con el Pacto Mundial.

    Las tecnologías que son medioambientalmente excepcionales permiten reducir el uso de recursos finitos así como utilizar los recursos existentes de forma más eficiente. Por ejemplo, las mejoras en las baterías y pilas han producido una considerable reducción en el empleo de metales pesados tóxicos, al tiempo que han producido beneficios sustanciales para el consumidor.
    La amplia definición incluye los medios de alta tecnología pero también favorece de forma explícita un enfoque preventivo progresivo, como la prevención de la contaminación y las tecnologías de producción más limpia. Este principio se orienta, hacia una tecnología más limpia cuya función sea facilitar un beneficio humano, en lugar de centrarse sólo en los productos per se.

  • La cumbre del planeta de río celebrada en 1992 puso de relevancia la fragilidad real del planeta y centro la atención sobre tres puntos: el daño que se está produciendo a muchos ecosistemas naturales, la amenazada capacidad del planeta para sostener la vida en el futuro y nuestra limitada capacidad para sostener el desarrollo económico y social a largo plazo.

  • La adhesión al Principio 9 dependerá en cierta medida del tamaño y la naturaleza de la empresa. Sin embargo, todas las empresas pueden beneficiarse del uso más eficiente de los recursos., ya que este principio afecta tanto a las tecnologías «hard» como a los sistemas «soft», siendo los puntos de partida potenciales amplios.
    El almacenamiento de residuos, su tratamiento y eliminación, es un proceso costoso tanto en términos económicos como ambientales y sociales. Como las tecnologías saludables generan menos residuos y desechos, el uso continuado de tecnologías ineficientes puede representar un incremento sobre los costes operativos de las empresas. Además también influye retrospectivamente sobre el tipo de control que prima el remedio sobre la prevención.
    En contraste, la evitación del impacto ambiental a través de la prevención de la contaminación y el diseño de productos ecológicos incrementa la eficiencia así como la competitividad global de la compañía y puede producir nuevas oportunidades de negocio. Lo cual beneficia en primer lugar a los trabajadores que están expuestos a un menor riesgo de materiales peligrosos cada día, y también se traduce en una reducción considerable del riesgo de accidentes.

En el sitio de nivel de unidad, la mejora de la tecnología se puede lograr mediante: cambiar el proceso de fabricación, cambiar de los materiales de entrada, cambiar los componentes de productos y la reutilización de materiales en el sitio.
Entre los enfoques a nivel estratégico para mejorar la tecnología se podrían incluir: el establecimiento de una política de la empresa sobre el uso de tecnologías ambientalmente racionales, el suministro de información a las partes interesadas que ilustra el comportamiento ambiental y los beneficios de la utilización de dichas tecnologías, El uso de la evaluación del ciclo de vida (ACV) en el desarrollo de nuevas tecnologías, las 
empleadoras del medio ambiente tecnología Evaluaciones (EnTA) y el examen de los criterios de inversión y la política de fuentes de proveedores y contratistas para asegurar que sus ofertas se estipula criterios ambientales mínimos.
Grupo 4. Anticorrupción


Principio 10. «Las empresas deben trabajar contra la corrupción todas sus formas, incluidas extorsión y soborno»

Las empresas deben aumentar la auto-regulación, orientados por reglamentos apropiados e iniciativas integradas en todos los elementos de planificación, y fomentando la apertura y el diálogo con los empleados y el público.

El 24 de junio de 2004, durante la Cumbre de Líderes de Global Compact en Nueva York, se anunció que el Pacto Mundial de Naciones Unidas incluiría en adelante un décimo principio contra la corrupción. Esta decisión fue adoptada en 2004 tras un proceso de consulta a todos los participantes, que expresaron su apoyo para luchar contra la corrupción.

Este décimo principio compromete a los participantes del Pacto Mundial de la ONU no sólo para evitar el soborno, la extorsión y otras formas de corrupción, sino también a desarrollar políticas concretas que aborden el tema de la corrupción. Las empresas también tienen el reto de trabajar en conjunto y unirse a la sociedad civil, las Naciones Unidas y los gobiernos se den cuenta de una economía global más transparente.

La corrupción puede adoptar muchas formas, desde un pequeño tráfico de influencia hasta el soborno más institucionalizado. La definición de corrupción que da Transparencia Internacional (IT) es “el abuso del poder encomendado para el beneficio propio”. Esto puede significar no solamente beneficios financieros sino también otro tipo de ventajas. Además, esta definición se aplica tanto al sector público como al privado. Naciones Unidas ha definido corrupción como el abuso de poder para obtener ganancias privadas.

Con la entrada en vigor de la Convención de la ONU contra la Corrupción (UNCAC) en 2005, se introdujo una importante herramienta global para luchar contra la corrupción. La Convención contra la Corrupción es el instrumento legal subyacente para el 10 Principio.
Hay muchas razones por las que la eliminación de la corrupción se ha convertido en una prioridad dentro de la comunidad de negocios. La confianza en los negocios entre los inversores, clientes, empleados y el público han sido erosionadas por las recientes oleadas de escándalos de ética empresarial en todo el mundo. Las empresas están aprendiendo de la manera difícil que puedan ser considerados responsables por no prestar suficiente atención a las acciones de sus empleados, empresas asociadas, socios comerciales y agentes.
El rápido desarrollo de las reglas de gobierno corporativo en todo el mundo también está impulsando a las empresas centrarse en medidas contra la corrupción como parte de sus mecanismos para expresar la sostenibilidad corporativa y para proteger su reputación y los intereses de sus grupos de interés. Sus sistemas de lucha contra la corrupción cada vez más se están extendiendo a una serie de cuestiones éticas y de integridad, y un creciente número de gestores de inversión están buscando a estos sistemas como evidencia de que las empresas se comprometen buena y bien administrado práctica empresarial.
Las empresas se enfrentan altos riesgos éticos y comerciales y los costes potenciales cuando fallan para luchar eficazmente contra la corrupción en todas sus formas. Todas las empresas, grandes y pequeñas, son vulnerables a la corrupción, y el potencial de daño es considerable.

Los negocios pueden enfrentar: riesgos legales, no sólo son la mayoría de las formas de corrupción ilegales donde se producen, pero también es cada vez más ilegal en el país de origen de una empresa para llevar a cabo prácticas corruptas en otro país; riesgos de reputación, empresas cuyas políticas no cumplen con los altos estándares éticos; Los costos financieros, hay una clara evidencia de que muchos países pierden cerca de US $ 1 billón debido al fraude, la corrupción y las transacciones de negocios turbios y la corrupción puede costar un país hasta un 17% de su PIB, según el Programa de Desarrollo de la ONU en 2014.

Esto socava el rendimiento del negocio y desvía recursos públicos de desarrollo sostenible legítimo; por la erosión de la confianza y la lealtad interna poco ético personal de comportamiento perjudica a la empresa, así como la cultura ética global de la empresa.

El pacto mundial de la ONU sugiere que los participantes consideran los siguientes tres elementos cuando la lucha contra la corrupción y la aplicación del décimo principio:

La lucha interna como primera y fundamental paso, introducir políticas y programas dentro de sus organizaciones y sus operaciones comerciales contra la corrupción.

La lucha externa consiste en informar sobre el trabajo contra la corrupción en el informe anual sobre el Progreso y compartir experiencias y mejores prácticas a través de la presentación de ejemplos.

La acción colectiva se define en unir fuerzas con otras empresas del sector y con otras partes interesadas a intensificar los esfuerzos contra la corrupción, el nivel del campo de juego y crear una competencia justa para todos. Las empresas pueden utilizar el concentrador de acción colectiva contra la corrupción para crear un perfil de empresa, proponer proyectos, encontrar socios y los proyectos en curso, así como los recursos en la acción colectiva contra la corrupción.

Firmar el “Anti-corrupción llamada a la acción”, Que es una llamada de negocios a los gobiernos para hacer frente a la corrupción y fomentar la gobernabilidad efectiva para una economía global sostenible. La participación de su empresa en este llamado a la acción pone de relieve sus esfuerzos continuos para integrar lucha contra la corrupción en sus estrategias y operaciones. 


2. Objetivos de desarrollo sostenibles 

El 25 de septiembre de 2015, mas de 150 jefes de Estado se reunieron en la histórica Cumbre del Desarrollo Sostenible en la que adaptaron un conjunto de objetivos globales para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos como parte de la nueva Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible.

Esta agenda contiene 17 Objetivos de Desarrollo Sostenibles de aplicación universal que desde el 1 de enero de 2016, rigen los esfuerzos de los países para lograr un mundo sostenible en el año 2030. A pesar de que los ODS no son jurídicamente obligatorios, se espera que los gobiernos los adopten como propios y establezcan marcos nacionales para su logro. 

Cada objetivo tiene unas metas específicas que deben alcanzarse en los próximos 15 años. Para alcanzar estas metas, todo el mundo tiene que hacer su parte: los gobiernos, el sector privado, la sociedad civil y personas. 


Objetivo 1: Poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo


A nivel mundial, el número de personas que viven en situación de extrema pobreza disminuyó desde un 36 % en 1990 hasta un 10 % en 2015. No obstante, el ritmo al que se produce este cambio está disminuyendo, y la crisis de la COVID-19 pone en riesgo décadas de progreso en la lucha contra la pobreza. Una nueva investigación publicada por el Instituto Mundial de Investigaciones de Economía del Desarrollo de la Universidad de las Naciones Unidas advierte de que las consecuencias económicas de la pandemia mundial podrían incrementar la pobreza en todo el mundo hasta llegar a afectar a 500 millones de personas más, o lo que es lo mismo, a un 8 % más de la población total mundial. Esta sería la primera vez que la pobreza aumente en todo el mundo en 30 años, desde 1990.


Más de 700 millones de personas, o el 10 % de la población mundial, aún vive en situación de extrema pobreza a día de hoy, con dificultades para satisfacer las necesidades más básicas, como la salud, la educación y el acceso a agua y saneamiento, por nombrar algunas. La mayoría de las personas que viven con menos de 1,90 dólares al día viven en el África subsahariana. En todo el mundo, los índices de pobreza en las áreas rurales son del 17,2 %; más del triple de los mismos índices para las áreas urbanas.


Para los que trabajan, su puesto de trabajo no les garantiza una vida digna. De hecho, el 8 % de los trabajadores de todo el mundo, y sus familias, vivían en situación de extrema pobreza en 2018. Uno de cada cinco niños vive en situación de extrema pobreza. Garantizar la protección social de todos los niños y otros grupos vulnerables resulta crucial para reducir la pobreza.

Para 2030, erradicar la pobreza extrema para todas las personas en el mundo, actualmente medida por un ingreso por persona inferior a 1,25 dólares al día.

También garantizar que todos los hombres y mujeres, en particular los pobres y los más vulnerables, tengan los mismos derechos a los recursos económicos, así como acceso a los servicios básicos, la propiedad y el control de las tierras y otros bienes, la herencia, los recursos naturales, las nuevas tecnologías y los servicios económicos, incluida la microfinanciación.

Por último, fomentar la resiliencia de los pobres y las personas que se encuentran en situaciones vulnerables y reducir su exposición y vulnerabilidad a los fenómenos extremos relacionados con el clima y a otros desastres económicos, sociales y ambientales.

Objetivo 2: Poner fin al hambre 

Tras décadas de una disminución constante, el número de personas que padecen hambre (medido por la prevalencia de desnutrición) comenzó a aumentar lentamente de nuevo en 2015. Las estimaciones actuales indican que cerca de 690 millones de personas en el mundo padecen hambre, es decir, el 8,9 por ciento de la población mundial, lo que supone un aumento de unos 10 millones de personas en un año y de unos 60 millones en cinco años.

El mundo no está bien encaminado para alcanzar el objetivo de hambre cero para 2030. Si continúan las tendencias recientes, el número de personas afectadas por el hambre superará los 840 millones de personas para 2030.

Según el Programa Mundial de Alimentos, alrededor de 135 millones de personas padecen hambre severa, debido principalmente a los conflictos causados por los seres humanos, el cambio climático y las recesiones económicas. La pandemia de COVID-19 podría duplicar ahora esa cifra y sumar unos 130 millones de personas más que estarían en riesgo de padecer hambre severa a finales de 2020.

Con más de 250 millones de personas que podrían encontrarse al borde de la hambruna Disponible en inglés, es necesario actuar rápidamente para proporcionar alimentos y ayuda humanitaria a las regiones que corren más riesgos.

Al mismo tiempo, es necesario llevar a cabo un cambio profundo en el sistema agroalimentario mundial si queremos alimentar a más de 820 millones de personas que padecen hambre y a los 2000 millones de personas más que vivirán en el mundo en 2050. El aumento de la productividad agrícola y la producción alimentaria sostenible son cruciales para ayudar a aliviar los riesgos del hambre.

Para 2030, poner fin al hambre y asegurar el acceso de todas las personas, en particular los pobres y las personas en situaciones vulnerables, incluidos los lactantes, a una alimentación sana, nutritiva y suficiente durante todo el año.

Además poner fin a todas las formas de malnutrición, incluso logrando, a más tardar en 2025, las metas convenidas internacionalmente sobre el retraso del crecimiento y la emaciación de los niños menores de 5 años, y abordar las necesidades de nutrición de las adolescentes, las mujeres embarazadas y lactantes y las personas de edad.

Por último, mantener la diversidad genética de las semillas, las plantas cultivadas y los animales de granja y domesticados y sus especies silvestres conexas, entre otras cosas mediante una buena gestión y diversificación de los bancos de semillas y plantas a nivel nacional, regional e internacional, y promover el acceso a los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos y los conocimientos tradicionales y su distribución justa y equitativa, como se ha convenido internacionalmente.

Objetivo 3: Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades

Garantizar una vida sana y promover el bienestar en todas las edades es esencial para el desarrollo sostenible.

Actualmente, el mundo se enfrenta a una crisis sanitaria mundial sin precedentes; la COVID-19 está propagando el sufrimiento humano, desestabilizando la economía mundial y cambiando drásticamente las vidas de miles de millones de personas en todo el mundo.

Antes de la pandemia, se consiguieron grandes avances en la mejora de la salud de millones de personas. En concreto, estos grandes avances se alcanzaron al aumentar la esperanza de vida y reducir algunas de las causas de muerte comunes asociadas con la mortalidad infantil y materna. Sin embargo, se necesitan más esfuerzos para erradicar por completo una gran variedad de enfermedades y abordar un gran número de problemas de salud, tanto constantes como emergentes. A través de una financiación más eficiente de los sistemas sanitarios, un mayor saneamiento e higiene, y un mayor acceso al personal médico, se podrán conseguir avances significativos a la hora de ayudar a salvar las vidas de millones de personas.

Las emergencias sanitarias, como la derivada de la COVID-19, suponen un riesgo mundial y han demostrado que la preparación es vital. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo señaló las grandes diferencias relativas a las capacidades de los países para lidiar con la crisis de la COVID-19 y recuperarse de ella. La pandemia constituye un punto de inflexión en lo referente a la preparación para las emergencias sanitarias y la inversión en servicios públicos vitales del siglo XXI.

Para 2030, reducir la tasa mundial de mortalidad materna a menos de 70 por cada 100.000 nacidos vivos

Además poner fin a las muertes evitables de recién nacidos y de niños menores de 5 años, logrando que todos los países intenten reducir la mortalidad neonatal al menos hasta 12 por cada 1.000 nacidos vivos, y la mortalidad de niños menores de 5 años al menos hasta 25 por cada 1.000 nacidos vivos

También poner fin a las epidemias del SIDA, la tuberculosis, la malaria y las enfermedades tropicales desatendidas y combatir la hepatitis, las enfermedades transmitidas por el agua y otras enfermedades transmisibles.

Para finalizar, reducir sustancialmente el número de muertes y enfermedades producidas por productos químicos peligrosos y la contaminación del aire, el agua y el suelo.

Objetivo 4: Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos

La educación permite la movilidad socioeconómica ascendente y es clave para salir de la pobreza. Durante la última década, se consiguieron grandes avances a la hora de ampliar el acceso a la educación y las tasas de matriculación en las escuelas en todos los niveles, especialmente para las niñas. No obstante, alrededor de 260 millones de niños aún estaban fuera de la escuela en 2018; cerca de una quinta parte de la población mundial de ese grupo de edad. Además, más de la mitad de todos los niños y adolescentes de todo el mundo no están alcanzando los estándares mínimos de competencia en lectura y matemáticas.

En 2020, a medida que la pandemia de la COVID-19 se propagaba por todo el planeta, la mayor parte de los países anunciaron el cierre temporal de las escuelas, lo que afectó a más del 91 % de los estudiantes en todo el mundo. En abril de 2020, cerca de 1600 millones de niños y jóvenes estaban fuera de la escuela. Igualmente, cerca de 369 millones de niños que dependen de los comedores escolares tuvieron que buscar otras fuentes de nutrición diaria.

Nunca antes habían estado tantos niños fuera de la escuela al mismo tiempo, lo que altera su aprendizaje y cambia drásticamente sus vidas, especialmente las de los niños más vulnerables y marginados. La pandemia mundial tiene graves consecuencias que pueden poner en peligro los avances que tanto costaron conseguir a la hora de mejorar la educación a nivel mundial.

De aquí a 2030, asegurar que todas las niñas y todos los niños terminen la enseñanza primaria y secundaria, que ha de ser gratuita, equitativa y de calidad y producir resultados de aprendizaje pertinentes y efectivos

Además, asegurar que todas las niñas y todos los niños tengan acceso a servicios de atención y desarrollo en la primera infancia y educación preescolar de calidad, a fin de que estén preparados para la enseñanza primaria.

Para finalizar, eliminar las disparidades de género en la educación y asegurar el acceso igualitario a todos los niveles de la enseñanza y la formación profesional para las personas vulnerables, incluidas las personas con discapacidad, los pueblos indígenas y los niños en situaciones de vulnerabilidad.

Objetivo 5: Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas

La igualdad de género no solo es un derecho humano fundamental, sino que es uno de los fundamentos esenciales para construir un mundo pacífico, próspero y sostenible.

Se han conseguido algunos avances durante las últimas décadas: más niñas están escolarizadas, y se obliga a menos niñas al matrimonio precoz; hay más mujeres con cargos en parlamentos y en posiciones de liderazgo, y las leyes se están reformando para fomentar la igualdad de género.

A pesar de estos logros, todavía existen muchas dificultades: las leyes y las normas sociales discriminatorias continúan siendo generalizadas, las mujeres siguen estando infrarrepresentadas a todos los niveles de liderazgo político, y 1 de cada 5 mujeres y niñas de entre 15 y 49 años afirma haber sufrido violencia sexual o física a manos de una pareja íntima en un período de 12 meses.

Los efectos de la pandemia de la COVID-19 podrían revertir los escasos logros que se han alcanzado en materia de igualdad de género y derechos de las mujeres.  El brote de coronavirus agrava las desigualdades existentes para las mujeres y niñas a nivel mundial; desde la salud y la economía, hasta la seguridad y la protección social.

Las mujeres desempeñan un papel desproporcionado en la respuesta al virus, incluso como trabajadoras sanitarias en primera línea y como cuidadoras en el hogar. El trabajo de cuidados no remunerado de las mujeres ha aumentado de manera significativa como consecuencia del cierre de las escuelas y el aumento de las necesidades de los ancianos. Las mujeres también se ven más afectadas por los efectos económicos de la COVID-19, ya que trabajan, de manera desproporcionada, en mercados laborales inseguros. Cerca del 60 % de las mujeres trabaja en la economía informal, lo que las expone aún más a caer en la pobreza.

La pandemia también ha conducido a un fuerte aumento de la violencia contra las mujeres y las niñas. Con las medidas de confinamiento en vigor, muchas mujeres se encuentran atrapadas en casa con sus abusadores, con dificultades para acceder a servicios que están padeciendo recortes y restricciones. Los nuevos datos muestran que, desde el brote de la pandemia, la violencia contra las mujeres y las niñas se ha intensificado.

Para 2030 eliminar todas las formas de violencia contra todas las mujeres y las niñas en los ámbitos público y privado, incluidas la trata y la explotación sexual y otros tipos de explotación.

Además, asegurar la participación plena y efectiva de las mujeres y la igualdad de oportunidades de liderazgo a todos los niveles decisorios en la vida política, económica y pública.

Por último, asegurar el acceso universal a la salud sexual y reproductiva y los derechos reproductivos según lo acordado de conformidad con el Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, la Plataforma de Acción de Beijing y los documentos finales de sus conferencias de examen.

Objetivo 6: Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos.

Si bien se ha conseguido progresar de manera sustancial a la hora de ampliar el acceso a agua potable y saneamiento, existen miles de millones de personas que aún carecen de estos servicios básicos. En todo el mundo, una de cada tres personas no tiene acceso a agua potable salubre, dos de cada cinco personas no disponen de una instalación básica destinada a lavarse las manos con agua y jabón, y más de 673 millones de personas aún defecan al aire libre.

La pandemia de la COVID-19 ha puesto de manifiesto la importancia vital del saneamiento, la higiene y un acceso adecuado a agua limpia para prevenir y contener las enfermedades. La higiene de manos salva vidas. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el lavado de manos es una de las acciones más efectivas que se pueden llevar a cabo para reducir la propagación de patógenos y prevenir infecciones, incluido el virus de la COVID-19. Aun así, hay miles de millones de personas que carecen de acceso a agua salubre y saneamiento, y los fondos son insuficientes.

 De aquí a 2030, lograr el acceso a servicios de saneamiento e higiene adecuados y equitativos para todos y poner fin a la defecación al aire libre, prestando especial atención a las necesidades de las mujeres y las niñas y las personas en situaciones de vulnerabilidad.

También, aumentar considerablemente el uso eficiente de los recursos hídricos en todos los sectores y asegurar la sostenibilidad de la extracción y el abastecimiento de agua dulce para hacer frente a la escasez de agua y reducir considerablemente el número de personas que sufren falta de agua.

Además, implementar la gestión integrada de los recursos hídricos a todos los niveles, incluso mediante la cooperación transfronteriza, según proceda.

Para finalizar, proteger y restablecer los ecosistemas relacionados con el agua, incluidos los bosques, las montañas, los humedales, los ríos, los acuíferos y los lagos.

Objetivo 7: Garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna

El mundo está avanzando hacia la consecución del Objetivo 7 con indicios alentadores de que la energía se está volviendo más sostenible y ampliamente disponible. El acceso a la electricidad en los países más pobres ha comenzado a acelerarse, la eficiencia energética continúa mejorando y la energía renovable está logrando resultados excelentes en el sector eléctrico.

A pesar de ello, es necesario prestar una mayor atención a las mejoras para el acceso a combustibles de cocina limpios y seguros, y a tecnologías para 3000 millones de personas, para expandir el uso de la energía renovable más allá del sector eléctrico e incrementar la electrificación en el África subsahariana.

El informe de progreso en materia de energía proporciona un registro mundial del progreso relativo al acceso a la energía, la eficiencia energética y la energía renovable. Evalúa el progreso conseguido por cada país en estos tres pilares y ofrece una panorámica del camino que nos queda por recorrer para conseguir las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030.

De aquí a 2030, garantizar el acceso universal a servicios energéticos asequibles, fiables y modernos.

Además, aumentar considerablemente la proporción de energía renovable en el conjunto de fuentes energéticas.

Por último, duplicar la tasa mundial de mejora de la eficiencia energética.

Objetivo 8: Promover el crecimiento económico inclusivo y sostenible, el empleo y el trabajo decente para todos

Un crecimiento económico inclusivo y sostenido puede impulsar el progreso, crear empleos decentes para todos y mejorar los estándares de vida.

La COVID-19 ha alterado miles de millones de vidas y ha puesto en peligro la economía mundial. El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé una recesión mundial tan mala o peor que la de 2009. A medida que se intensifica la pérdida de empleo, la Organización Internacional del Trabajo estima que cerca de la mitad de todos los trabajadores a nivel mundial se encuentra en riesgo de perder sus medios de subsistencia.

Incluso antes del brote de la COVID-19, era probable que uno de cada cinco países (en donde habitan miles de millones de personas que viven en situación de pobreza) vieran sus ingresos per cápita estancarse o reducirse en 2020. A día de hoy, las perturbaciones económicas y financieras derivadas de la COVID-19 (como las alteraciones en la producción industrial, la caída de los precios de los productos básicos, la volatilidad del mercado financiero y el aumento de la inseguridad) están desbaratando el ya de por sí tibio crecimiento económico y empeorando los riesgos acentuados de otros factores.

Para 2030, mantener el crecimiento económico per cápita de conformidad con las circunstancias nacionales y, en particular, un crecimiento del producto interno bruto de al menos el 7% anual en los países menos adelantados.

Además, lograr niveles más elevados de productividad económica mediante la diversificación, la modernización tecnológica y la innovación, entre otras cosas centrándose en los sectores con gran valor añadido y un uso intensivo de la mano de obra.

También, promover políticas orientadas al desarrollo que apoyen las actividades productivas, la creación de puestos de trabajo decentes, el emprendimiento, la creatividad y la innovación, y fomentar la formalización y el crecimiento de las microempresas y las pequeñas y medianas empresas, incluso mediante el acceso a servicios financieros.

Para finalizar, fortalecer la capacidad de las instituciones financieras nacionales para fomentar y ampliar el acceso a los servicios bancarios, financieros y de seguros para todos.

Objetivo 9: Construir infraestructuras resilientes, promover la industrialización sostenible y fomentar la innovación.

La industrialización inclusiva y sostenible, junto con la innovación y la infraestructura, pueden dar rienda suelta a las fuerzas económicas dinámicas y competitivas que generan el empleo y los ingresos. Estas desempeñan un papel clave a la hora de introducir y promover nuevas tecnologías, facilitar el comercio internacional y permitir el uso eficiente de los recursos.

Sin embargo, todavía queda un largo camino que recorrer para que el mundo pueda aprovechar al máximo este potencial. En especial, los países menos desarrollados necesitan acelerar el desarrollo de sus sectores manufactureros si desean conseguir la meta de 2030 y aumentar la inversión en investigación e innovación científicas.

El crecimiento del sector manufacturero a nivel mundial ha ido disminuyendo constantemente, incluso antes del brote de la pandemia de la COVID-19. La pandemia está afectando gravemente a las industrias manufactureras y está provocando alteraciones en las cadenas de valor mundiales y en el suministro de productos.

La innovación y el progreso tecnológico son claves para descubrir soluciones duraderas para los desafíos económicos y medioambientales, como el aumento de la eficiencia energética y de recursos. A nivel mundial, la inversión en investigación y desarrollo (I+D), como porcentaje del PIB, aumentó de un 1,5 % en el 2000 a un 1,7 % en el 2015, y continuó casi en el mismo nivel en el 2017. Sin embargo, en las regiones en desarrollo fue inferior al 1 %.

En términos de infraestructura de comunicaciones, más de la mitad de la población mundial está ahora conectada y casi toda la población global vive en un área con cobertura de red móvil. Se estima que, en 2019, el 96,5 % de la población tenía cobertura de red, como mínimo, 2G.

De aquí a 2030, desarrollar infraestructuras fiables, sostenibles, resilientes y de calidad, incluidas infraestructuras regionales y transfronterizas, para apoyar el desarrollo económico y el bienestar humano, haciendo especial hincapié en el acceso asequible y equitativo para todos.

También, promover una industrialización inclusiva y sostenible y aumentar significativamente la contribución de la industria al empleo y al producto interno bruto, de acuerdo con las circunstancias nacionales, y duplicar esa contribución en los países menos adelantados.

Además, modernizar la infraestructura y reconvertir las industrias para que sean sostenibles, utilizando los recursos con mayor eficacia y promoviendo la adopción de tecnologías y procesos industriales limpios y ambientalmente racionales, y logrando que todos los países tomen medidas de acuerdo con sus capacidades respectivas.

Para finalizar, aumentar la investigación científica y mejorar la capacidad tecnológica de los sectores industriales de todos los países, en particular los países en desarrollo, entre otras cosas fomentando la innovación y aumentando considerablemente, de aquí a 2030, el número de personas que trabajan en investigación y desarrollo por millón de habitantes y los gastos de los sectores público y privado en investigación y desarrollo.

Objetivo 10: Reducir la desigualdad en y entre los países

Reducir las desigualdades y garantizar que nadie se queda atrás forma parte integral de la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La desigualdad dentro de los países y entre estos es un continuo motivo de preocupación. A pesar de la existencia de algunos indicios positivos hacia la reducción de la desigualdad en algunas dimensiones, como la reducción de la desigualdad de ingresos en algunos países y el estatus comercial preferente que beneficia a los países de bajos ingresos, la desigualdad aún continúa.

La COVID-19 ha intensificado las desigualdades existentes y ha afectado más que nadie a los pobres y las comunidades más vulnerables. Ha sacado a la luz las desigualdades económicas y las frágiles redes de seguridad social que hacen que las comunidades vulnerables tengan que sufrir las consecuencias de la crisis.  Al mismo tiempo, las desigualdades sociales, políticas y económicas han amplificado los efectos de la pandemia.

En el frente económico, la pandemia de la COVID-19 ha aumentado significativamente el desempleo mundial y ha recortado drásticamente los ingresos de los trabajadores.

La COVID-19 también pone en riesgo los escasos avances que se han conseguido en materia de igualdad de género y derechos de las mujeres durante las últimas décadas. Prácticamente en todos los ámbitos, desde la salud hasta la economía, desde la seguridad hasta la protección social, los efectos de la COVID-19 han agravado la situación de las mujeres y las niñas simplemente como consecuencia de su sexo.

Las desigualdades también están aumentando para las poblaciones vulnerables en países con sistemas sanitarios más deficientes y en países que se enfrentan a crisis humanitarias existentes. Los refugiados y los migrantes, así como los pueblos indígenas, los ancianos, las personas con discapacidad y los niños se encuentran especialmente en riesgo de ser excluidos. Además, el discurso de odio dirigido a los grupos vulnerables está en aumento.

De aquí a 2030, lograr progresivamente y mantener el crecimiento de los ingresos del 40% más pobre de la población a una tasa superior a la media nacional.

En segundo lugar, potenciar y promover la inclusión social, económica y política de todas las personas, independientemente de su edad, sexo, discapacidad, raza, etnia, origen, religión o situación económica u otra condición.

En tercer lugar, asegurar una mayor representación de los países en desarrollo en las decisiones adoptadas por las instituciones económicas y financieras internacionales para aumentar la eficacia, fiabilidad, rendición de cuentas y legitimidad de esas instituciones.

Por último, facilitar la migración y la movilidad ordenadas, seguras, regulares y responsables de las personas, incluso mediante la aplicación de políticas migratorias planificadas y bien gestionadas.

Objetivo 11: Lograr que las ciudades sean más inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles

El mundo cada vez está más urbanizado. Desde 2007, más de la mitad de la población mundial ha estado viviendo en ciudades, y se espera que dicha cantidad aumente hasta el 60 % para 2030.

Las ciudades y las áreas metropolitanas son centros neurálgicos del crecimiento económico, ya que contribuyen al 60 % aproximadamente del PIB mundial. Sin embargo, también representan alrededor del 70 % de las emisiones de carbono mundiales y más del 60 % del uso de recursos.

La rápida urbanización está dando como resultado un número creciente de habitantes en barrios pobres, infraestructuras y servicios inadecuados y sobrecargados (como la recogida de residuos y los sistemas de agua y saneamiento, carreteras y transporte), lo cual está empeorando la contaminación del aire y el crecimiento urbano incontrolado.

El impacto de la COVID-19 será más devastador en las zonas urbanas pobres y densamente pobladas, especialmente para el mil millón de personas que vive en asentamientos informales y en barrios marginales en todo el mundo, donde el hacinamiento también dificulta cumplir con las medidas recomendadas, como el distanciamiento social y el autoaislamiento.

El organismo de las Naciones Unidas para los alimentos, la FAO, advirtió de que el hambre y las muertes podrían aumentar de manera significativa en las zonas urbanas que no cuentan con medidas para garantizar que los residentes pobres y vulnerables tengan acceso a alimentos.

De aquí a 2030, asegurar el acceso de todas las personas a viviendas y servicios básicos adecuados, seguros y asequibles y mejorar los barrios marginales.

En segundo lugar, proporcionar acceso a sistemas de transporte seguros, asequibles, accesibles y sostenibles para todos y mejorar la seguridad vial, en particular mediante la ampliación del transporte público, prestando especial atención a las necesidades de las personas en situación de vulnerabilidad, las mujeres, los niños, las personas con discapacidad y las personas de edad.

En tercer lugar, reducir significativamente el número de muertes causadas por los desastres, incluidos los relacionados con el agua, y de personas afectadas por ellos, y reducir considerablemente las pérdidas económicas directas provocadas por los desastres en comparación con el producto interno bruto mundial, haciendo especial hincapié en la protección de los pobres y las personas en situaciones de vulnerabilidad.

Para acabar , proporcionar acceso universal a zonas verdes y espacios públicos seguros, inclusivos y accesibles, en particular para las mujeres y los niños, las personas de edad y las personas con discapacidad.

Objetivo 12: Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles

El consumo y la producción mundiales (fuerzas impulsoras de la economía mundial) dependen del uso del medio ambiente natural y de los recursos de una manera que continúa teniendo efectos destructivos sobre el planeta.

El progreso económico y social conseguido durante el último siglo ha estado acompañado de una degradación medioambiental que está poniendo en peligro los mismos sistemas de los que depende nuestro desarrollo futuro (y ciertamente, nuestra supervivencia).

Estos son algunos hechos y cifras:

Cada año, se estima que un tercio de toda la comida producida (el equivalente a 1300 millones de toneladas con un valor cercano al billón de dólares) acaba pudriéndose en los cubos de basura de los consumidores y minoristas, o estropeándose debido a un transporte y unas prácticas de recolección deficientes.

Si todo el mundo cambiase sus bombillas por unas energéticamente eficientes, se ahorrarían 120 000 millones de dólares estadounidenses al año.

En caso de que la población mundial alcance los 9600 millones de personas en 2050, se podría necesitar el equivalente a casi tres planetas para proporcionar los recursos naturales necesarios para mantener los estilos de vida actuales.

La pandemia de la COVID-19 ofrece a los países la oportunidad de elaborar planes de recuperación que reviertan las tendencias actuales y cambien nuestros patrones de consumo y producción hacia un futuro más sostenible.

El consumo y la producción sostenibles consisten en hacer más y mejor con menos. También se trata de desvincular el crecimiento económico de la degradación medioambiental, aumentar la eficiencia de recursos y promover estilos de vida sostenibles.

El consumo y la producción sostenibles también pueden contribuir de manera sustancial a la mitigación de la pobreza y a la transición hacia economías verdes y con bajas emisiones de carbono.

De aquí a 2030, aplicar el Marco Decenal de Programas sobre Modalidades de Consumo y Producción Sostenibles, con la participación de todos los países y bajo el liderazgo de los países desarrollados, teniendo en cuenta el grado de desarrollo y las capacidades de los países en desarrollo.

En segundo lugar, reducir a la mitad el desperdicio de alimentos per cápita mundial en la venta al por menor y a nivel de los consumidores y reducir las pérdidas de alimentos en las cadenas de producción y suministro, incluidas las pérdidas posteriores a la cosecha.

En tercer lugar, lograr la gestión ecológicamente racional de los productos químicos y de todos los desechos a lo largo de su ciclo de vida, de conformidad con los marcos internacionales convenidos, y reducir significativamente su liberación a la atmósfera, el agua y el suelo a fin de minimizar sus efectos adversos en la salud humana y el medio ambiente.

Por último, alentar a las empresas, en especial las grandes empresas y las empresas transnacionales, a que adopten prácticas sostenibles e incorporen información sobre la sostenibilidad en su ciclo de presentación de informes.

Objetivo 13: Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos

El 2019 fue el segundo año más caluroso de todos los tiempos y marcó el final de la década más calurosa (2010-2019) que se haya registrado jamás.

Los niveles de dióxido de carbono (CO2) y de otros gases de efecto invernadero en la atmósfera aumentaron hasta niveles récord en 2019.

El cambio climático está afectando a todos los países de todos los continentes. Está alterando las economías nacionales y afectando a distintas vidas. Los sistemas meteorológicos están cambiando, los niveles del mar están subiendo y los fenómenos meteorológicos son cada vez más extremos.

A pesar de que se estima que las emisiones de gases de efecto invernadero caigan alrededor de un 6 % en 2020 debido a las restricciones de movimiento y las recesiones económicas derivadas de la pandemia de la COVID-19, esta mejora es solo temporal. El cambio climático no se va a pausar. Una vez que la economía mundial comience a recuperarse de la pandemia, se espera que las emisiones vuelvan a niveles mayores.

Es necesario tomar medidas urgentes para abordar tanto la pandemia como la emergencia climática con el fin de salvar vidas y medios de subsistencia.

El Acuerdo de París, aprobado en 2015, aspira a reforzar la respuesta mundial a la amenaza del cambio climático manteniendo el aumento global de la temperatura durante este siglo muy por debajo de 2 grados Celsius con respecto a los niveles preindustriales. El acuerdo también aspira a reforzar la capacidad de los países para lidiar con los efectos del cambio climático mediante flujos financieros apropiados, un nuevo marco tecnológico y un marco de desarrollo de la capacidad mejorado.

Para 2030, fortalecer la resiliencia y la capacidad de adaptación a los riesgos relacionados con el clima y los desastres naturales en todos los países.

En segundo lugar, incorporar medidas relativas al cambio climático en las políticas, estrategias y planes nacionales.

Para finalizar, mejorar la educación, la sensibilización y la capacidad humana e institucional respecto de la mitigación del cambio climático, la adaptación a él, la reducción de sus efectos y la alerta temprana.

Objetivo 14: Conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los recursos marinos

El océano impulsa los sistemas mundiales que hacen de la Tierra un lugar habitable para el ser humano. Nuestra lluvia, el agua potable, el tiempo, el clima, los litorales, gran parte de nuestra comida e incluso el oxígeno del aire que respiramos los proporciona y regula el mar.

Una gestión cuidadosa de este recurso mundial esencial es una característica clave de un futuro sostenible. No obstante, en la actualidad, existe un deterioro continuo de las aguas costeras debido a la contaminación y a la acidificación de los océanos que está teniendo un efecto adverso sobre el funcionamiento de los ecosistemas y la biodiversidad. Asimismo, también está teniendo un impacto perjudicial sobre las pesquerías de pequeña escala.

Proteger nuestros océanos debe seguir siendo una prioridad. La biodiversidad marina es vital para la salud de las personas y de nuestro planeta. Las áreas marinas protegidas se deben gestionar de manera efectiva, al igual que sus recursos, y se deben poner en marcha reglamentos que reduzcan la sobrepesca, la contaminación marina y la acidificación de los océanos.

De aquí a 2030, prevenir y reducir significativamente la contaminación marina de todo tipo, en particular la producida por actividades realizadas en tierra, incluidos los detritos marinos y la polución por nutrientes.

En segundo lugar, gestionar y proteger sosteniblemente los ecosistemas marinos y costeros para evitar efectos adversos importantes, incluso fortaleciendo su resiliencia, y adoptar medidas para restaurarlos a fin de restablecer la salud y la productividad de los océanos.

En tercer lugar, reglamentar eficazmente la explotación pesquera y poner fin a la pesca excesiva, la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada y las prácticas pesqueras destructivas, y aplicar planes de gestión con fundamento científico a fin de restablecer las poblaciones de peces en el plazo más breve posible, al menos alcanzando niveles que puedan producir el máximo rendimiento sostenible de acuerdo con sus características biológicas.

A parte de prohibir ciertas formas de subvenciones a la pesca que contribuyen a la sobrecapacidad y la pesca excesiva, eliminar las subvenciones que contribuyen a la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada y abstenerse de introducir nuevas subvenciones de esa índole, reconociendo que la negociación sobre las subvenciones a la pesca en el marco de la Organización Mundial del Comercio debe incluir un trato especial y diferenciado, apropiado y efectivo para los países en desarrollo y los países menos adelantados.

Para finalizar, aumentar los beneficios económicos que los pequeños Estados insulares en desarrollo y los países menos adelantados obtienen del uso sostenible de los recursos marinos, en particular mediante la gestión sostenible de la pesca, la acuicultura y el turismo.

Objetivo 15: Gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras, detener la pérdida de biodiversidad

El brote de la COVID-19 resalta la necesidad de abordar las amenazas a las que se enfrentan las especies silvestres y los ecosistemas.

En 2016, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) alertó de que un aumento mundial de las epidemias zoonóticas era motivo de preocupación. En concreto, señaló que el 75 % de todas las enfermedades infecciosas nuevas en humanos son zoonóticas y que dichas enfermedades están estrechamente relacionadas con la salud de los ecosistemas.

«Con la COVID-19, el planeta ha enviado su mayor alerta hasta la fecha indicando que la humanidad debe cambiar», ha explicado la Directora Ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen.

En Trabajar con el medio ambiente para proteger a las personas, el PNUMA detalla cómo «reconstruir mejor», mediante una base científica más sólida, políticas que contribuyan a un planeta más sano y más inversiones verdes.

La respuesta del PNUMA se ocupa de cuatro áreas: ayudar a las naciones a gestionar los desechos médicos de la COVID-19, producir un cambio transformativo para la naturaleza y las personas, trabajar para garantizar que los paquetes de recuperación económica creen resiliencia para crisis futuras y modernizar la gobernanza ambiental a nivel mundial.

Para prevenir, detener y revertir la degradación de los ecosistemas de todo el mundo, las Naciones Unidas han declarado la Década para la Restauración de los Ecosistemas (2021-2030). Esta respuesta coordinada a nivel mundial ante la pérdida y degradación de los hábitats se centrará en desarrollar la voluntad y la capacidad políticas para restaurar la relación de los seres humanos con la naturaleza. Asimismo, se trata de una respuesta directa al aviso de la ciencia, tal y como se expresa en el Informe especial sobre cambio climático y tierra del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, a las decisiones adoptadas por todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas en las convenciones de Río sobre cambio climático y biodiversidad y a la Convención de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Desertificación.

Se sigue trabajando en un nuevo y ambicioso Marco mundial de diversidad biológica posterior a 2020.

Mientras el mundo responde a la actual pandemia y se recupera de ella, necesitará un plan sólido destinado a la protección de la naturaleza, de manera que la naturaleza pueda proteger a la humanidad.

Para 2030, velar por la conservación, el restablecimiento y el uso sostenible de los ecosistemas terrestres y los ecosistemas interiores de agua dulce y los servicios que proporcionan, en particular los bosques, los humedales, las montañas y las zonas áridas, en consonancia con las obligaciones contraídas en virtud de acuerdos internacionales.

En segundo lugar, promover la gestión sostenible de todos los tipos de bosques, poner fin a la deforestación, recuperar los bosques degradados e incrementar la forestación y la reforestación a nivel mundial

En tercer lugar, integrar los valores de los ecosistemas y la diversidad biológica en la planificación nacional y local, los procesos de desarrollo, las estrategias de reducción de la pobreza y la contabilidad.

Para acabar, luchar contra la desertificación, rehabilitar las tierras y los suelos degradados, incluidas las tierras afectadas por la desertificación, la sequía y las inundaciones, y procurar lograr un mundo con una degradación neutra del suelo.

Objetivo 16: Promover sociedades justas, pacíficas e inclusivas

Los conflictos, la inseguridad, las instituciones débiles y el acceso limitado a la justicia continúan suponiendo una grave amenaza para el desarrollo sostenible.

El número de personas que huyen de las guerras, las persecuciones y los conflictos superó los 70 millones en 2018, la cifra más alta registrada por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en casi 70 años.

En 2019, las Naciones Unidas registraron 357 asesinatos y 30 desapariciones forzadas de defensores de los derechos humanos, periodistas y sindicalistas en 47 países.

Por otro lado, los nacimientos de alrededor de uno de cada cuatro niños en todo el mundo con menos de 5 años nunca se registran de manera oficial, lo que les priva de una prueba de identidad legal, que es crucial para la protección de sus derechos y para el acceso a la justicia y a los servicios sociales.

De aquí a 2030, reducir significativamente todas las formas de violencia y las correspondientes tasas de mortalidad en todo el mundo.

En segundo lugar, promover el estado de derecho en los planos nacional e internacional y garantizar la igualdad de acceso a la justicia para todos

En tercer lugar, reducir significativamente las corrientes financieras y de armas ilícitas, fortalecer la recuperación y devolución de los activos robados y luchar contra todas las formas de delincuencia organizada.

Para finalizar, garantizar el acceso público a la información y proteger las libertades fundamentales, de conformidad con las leyes nacionales y los acuerdos internacionales.

Objetivo 17: Revitalizar la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible

Los ODS solo se pueden conseguir con asociaciones mundiales sólidas y cooperación.

Para que un programa de desarrollo se cumpla satisfactoriamente, es necesario establecer asociaciones inclusivas (a nivel mundial, regional, nacional y local) sobre principios y valores, así como sobre una visión y unos objetivos compartidos que se centren primero en las personas y el planeta.

Muchos países requieren asistencia oficial para el desarrollo con el fin de fomentar el crecimiento y el comercio. Aun así, los niveles de ayuda están disminuyendo y los países donantes no han respetado su compromiso de aumentar la financiación para el desarrollo.

Debido a la pandemia de la COVID-19, se espera que la economía mundial se contraiga fuertemente, en un 3 %, en 2020, lo que constituiría su peor recesión desde la Gran Depresión.

Ahora más que nunca es necesaria una sólida cooperación internacional con el fin de garantizar que los países que poseen los medios para recuperarse de la pandemia reconstruyan mejor y consigan los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Para 2030 a nivel financiero, fortalecer la movilización de recursos internos, incluso mediante la prestación de apoyo internacional a los países en desarrollo, con el fin de mejorar la capacidad nacional para recaudar ingresos fiscales y de otra índole.

En segundo lugar, velar por que los países desarrollados cumplan plenamente sus compromisos en relación con la asistencia oficial para el desarrollo, incluido el compromiso de numerosos países desarrollados de alcanzar el objetivo de destinar el 0,7% del ingreso nacional bruto a la asistencia oficial para el desarrollo de los países en desarrollo y entre el 0,15% y el 0,20% del ingreso nacional bruto a la asistencia oficial para el desarrollo de los países menos adelantados; se alienta a los proveedores de asistencia oficial para el desarrollo a que consideren la posibilidad de fijar una meta para destinar al menos el 0,20% del ingreso nacional bruto a la asistencia oficial para el desarrollo de los países menos adelantados.

En tercer lugar, ayudar a los países en desarrollo a lograr la sostenibilidad de la deuda a largo plazo con políticas coordinadas orientadas a fomentar la financiación, el alivio y la reestructuración de la deuda, según proceda, y hacer frente a la deuda externa de los países pobres muy endeudados a fin de reducir el endeudamiento excesivo.

Para 2030 a nivel tecnológico, mejorar la cooperación regional e internacional Norte-Sur, Sur-Sur y triangular en materia de ciencia, tecnología e innovación y el acceso a estas, y aumentar el intercambio de conocimientos en condiciones mutuamente convenidas, incluso mejorando la coordinación entre los mecanismos existentes, en particular a nivel de las Naciones Unidas, y mediante un mecanismo mundial de facilitación de la tecnología.

Además, promover el desarrollo de tecnologías ecológicamente racionales y su transferencia, divulgación y difusión a los países en desarrollo en condiciones favorables, incluso en condiciones concesionarias y preferenciales, según lo convenido de mutuo acuerdo.

Para 2030 a nivel de creación de capacidad, aumentar el apoyo internacional para realizar actividades de creación de capacidad eficaces y específicas en los países en desarrollo a fin de respaldar los planes nacionales de implementación de todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible, incluso mediante la cooperación Norte-Sur, Sur-Sur y triangular.

Para 2030 a nivel comercial, promover un sistema de comercio multilateral universal, basado en normas, abierto, no discriminatorio y equitativo en el marco de la Organización Mundial del Comercio, incluso mediante la conclusión de las negociaciones en el marco del Programa de Doha para el Desarrollo.

También, lograr la consecución oportuna del acceso a los mercados libre de derechos y contingentes de manera duradera para todos los países menos adelantados, conforme a las decisiones de la Organización Mundial del Comercio, incluso velando por que las normas de origen preferenciales aplicables a las importaciones de los países menos adelantados sean transparentes y sencillas y contribuyan a facilitar el acceso a los mercados.

En cuestiones sistemáticas, aumentar la estabilidad macroeconómica mundial, incluso mediante la coordinación y coherencia de las políticas y respetar el margen normativo y el liderazgo de cada país para establecer y aplicar políticas de erradicación de la pobreza y desarrollo sostenible.

En cuanto a las Alianzas entre múltiples interesados, mejorar la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible, complementada por alianzas entre múltiples interesados que movilicen e intercambien conocimientos, especialización, tecnología y recursos financieros, a fin de apoyar el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en todos los países, particularmente los países en desarrollo y fomentar y promover la constitución de alianzas eficaces en las esferas pública, público-privada y de la sociedad civil, aprovechando la experiencia y las estrategias de obtención de recursos de las alianzas.

En los datos, supervisión y rendición de cuentas, mejorar el apoyo a la creación de capacidad prestado a los países en desarrollo, incluidos los países menos adelantados y los pequeños Estados insulares en desarrollo, para aumentar significativamente la disponibilidad de datos oportunos, fiables y de gran calidad desglosados por ingresos, sexo, edad, raza, origen étnico, estatus migratorio, discapacidad, ubicación geográfica y otras características pertinentes en los contextos nacionales.

https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/objetivos-de-desarrollo-sostenible/

https://www.pactomundial.org/que-puedes-hacer-tu/










































































































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